Un saludo afectuoso a todos los feligreses de esta Comunidad Fraterna de la Parroquia.El domingo 16 del presente celebramos los católicos la Fiesta de la Ascensión del Señor, es decir, después de haber vivido en medio de nosotros, Jesús, cumplida la difícil misión que el Padre Dios le encomendara, volvió a la diestra de su Padre.
Por tanto, en JESUS existió una doble naturaleza: la humana y la divina. Nosotros, sólo la humana, tan débil y frágil, pero inteligente, aunque no siempre razonable, porque nos caemos estrepitosamente en fallas que es lo que se llama el pecado, y que en Jesús nunca existió. Siendo tan parecidos a Jesús, El nos ayuda para salir de esta miseria de manera tan misericordiosa que se le llama el SEÑOR DE LA DIVINA MISERICORDIA, es decir, porque nos ama cordialmente:
del latín "cor": corazón y "miser" miseria, es decir con su corazón misericordioso no sigue amando, pero, a la vez, invitándonos al arrepentimiento. Estando nosotros en la miseria que causa el pecado, EL pone su corazón. Jesús quiere que nos convirtamos, que cambiemos el rumbo, como el Hijo Pródigo del Evangelio que, dándose cuenta de su miserable vida que ni siquiera le permitían los cerdos comer de las bellotas, se percató y recordó que en la casa de su Padre, todos tenían el alimento en abundancia. y haciendo uso de su razón, tomó la decisión de volver a casa de papá que lo esperaba con los brazos abiertos. Ese es el SEÑOR JESUS que hoy más que nunca está esperando nuestro retorno, con esa Infinita Misericordia que le hizo exclamar a Santa Margarita María de Alacoque: "HE AQUIO EL CORAZON QUE TANTO HA AMADO A LOS HOMBRES Y QUE EN CAMBIO HA RECIBIDO SOLO INGRATITUDES Y MENOSPRECIOS".
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